Leer PDF El caso de Lady Sannox

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Permtame, seor, que le recuerde que tengo una cita dijo el cirujano, con algo de irritacin. Limtese, por favor, a los detalles indispensables. Ya ver usted que ste lo es.

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Mi esposa tuvo hoy un desmayo hallndose en la habitacin en que guardo mi mercanca, y se cay al suelo, cortndose el labio inferior con ese maldito pual de los almohades. Comprendo dijo Douglas Stone ponindose de pie. Lo que usted quiere es que le cure la herida. No, no; porque es algo peor que eso.

De qu se trata, pues? De que esos puales estn envenenados. S, y no existe nadie en Oriente ni en Occidente que sepa hoy de qu clase de veneno se trata y con qu se cura. Conozco esos detalles porque mi padre se dedic a este negocio antes que yo, y porque estas armas envenenadas nos han dado mucho trabajo. Cules son los sntomas? Sueo profundo, y la muerte antes de las treinta horas. Y usted asegura que no existe cura posible.

El Caso de Lady Sannox - Arthur Conan Doyle (Parte 1-2)

Por qu razn entonces me paga una suma tan crecida de honorarios? Ninguna droga existe que pueda curar el envenenamiento, pero s puede curarla el bistur. De qu manera? El veneno es de absorcin lenta.

Permanece horas enteras en la misma herida. Segn eso, podra limpiarse a fuerza de lavados. No, porque ocurre lo mismo que con las mordeduras de reptiles venenosos. E1 veneno es demasiado sutil y demasiado mortfero. Habr que extirpar el rgano herido. Eso es; si la herida es en un dedo, se arranca el dedo. Es lo que deca siempre mi padre. Pero piense usted en dnde est la herida en este caso y en que se trata de mi esposa. Es horrible! Pero, en asuntos tan dolorosos, el hallarse familiarizado con ellos puede embotar la simpata de un hombre.

Para Douglas Stone aquel caso era ya interesante, e hizo a un lado como cosa sin importancia las dbiles objeciones del marido, diciendo con brusquedad: 5. Por lo que se ve, no hay otra alternativa. Es preferible perder un labio a perder una vida. S, reconozco que eso que dice es cierto.

Bien, bien, es el destino, y no hay ms remedio que aceptarlo. Tengo abajo el coche, vendr usted conmigo y realizar la operacin.

Douglas Stone sac de un cajn su estuche de bistures y se lo meti al bolsillo, junto con un rollo de vendajes y un paquete de hilas. No poda perder ms tiempo si haba de visitar a lady Sannox. Dijo, pues, ponindose el gabn: Estoy dispuesto, si no quiere usted tomar un vaso de vino antes de salir a la fra temperatura de la noche.

El visitante retrocedi, alzando la mano en seal de protesta: Se olvida usted de que soy musulmn y fiel cumplidor de los preceptos del profeta. Sin embargo, quisiera que me dijese qu contiene la botella de cristal verde que se ha metido en el bolsillo. Es cloroformo. Tambin su empleo nos est prohibido. Se trata de un lquido espirituoso y no podemos emplear semejantes productos. Consentir que su esposa tenga que pasar por esta operacin sin un anestsico?

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Oh, seor! Ella no se dar cuenta de nada. La pobre est sumida ya en el sueo profundo, el primer efecto de esa clase de veneno. Adems la hice tomar nuestro opio de Esmirna. Vamos, seor, porque ha transcurrido ya una hora. Cuando salieron a la oscuridad de la calle, una rfaga de lluvia azot sus caras, y la lmpara del vestbulo, que se bamboleaba colgada del brazo de una caritide de mrmol, se apag de golpe.

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E1 ayuda de cmara, Pim, cerr la pesada puerta empujando con todas sus fuerzas para vencer la resistencia del viento, mientras los dos hombres avanzaban con cuidado hasta la luz amarilla que indicaba el sitio donde esperaba el coche. Unos momentos despus rodaban con estrpito hacia su punto de destino. Est lejos? Oh, no!

Vivimos en un lugar muy tranquilo prximo a Euston Road. El cirujano oprimi el resorte de su reloj de repeticin y escuch los golpecitos que le anunciaron la hora. Eran las nueve y cuarto. Calcul las distancias y el poco tiempo que le llevara una operacin tan sencilla. Para las diez tena que llegar a casa de lady Sannox. A travs de las ventanas empaadas, vea la danza de los borrosos faroles de gas que iban quedando atrs, y las ruedas del coche producan un blando siseo al pasar por un terreno de charcos y de barro.

Frente a Douglas Stone blanqueaba dbilmente en la oscuridad el turbante de su cliente. El cirujano palp dentro de sus bolsillos y dispuso sus agujas, ligaduras y pinzas, para no perder tiempo cuando llegasen. Rabiaba de impaciencia y tamborileaba en el suelo con el pie. El coche fue por fin perdiendo velocidad y se detuvo. Douglas Stone se ape en el acto, y el comerciante de Esmirna lo hizo pisndole los talones, y dijo al cochero: Espere usted. Era una casa de aspecto ruin en una calle srdida y estrecha.

El cirujano, que conoca bien su Londres, ech una rpida ojeada por la oscuridad, pero no observ nada caracterstico: ni una tienda, ni movimiento alguno, nada, en fin, fuera de la doble fila de casas sin relieve en sus fachadas, de una doble faja de losas hmedas que brillaban a la luz de la lmpara y de un doble y estrepitoso correr del agua por los arroyos para precipitarse entre remolinos y gorgoteos por las rejillas de los sumideros.

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Se encontraron delante de una puerta descascarada y descolorida, en la que la dbil luz 6. En el piso superior brillaba una dbil luz amarilla en una de las ventanas del dormitorio. El comerciante turco llam con fuertes golpes; cuando se volvi de cara a la luz Douglas Stone pudo ver que su cara se hallaba contrada de ansiedad.

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Corrieron un cerrojo, y apareci en el umbral una mujer anciana con una velita, resguardando la dbil llama con su mano asarmentada. Sigue todo bien? La seora est tal como usted la dej. No habl?


  1. Platero Y Yo by Juan Ramon Jimenez.
  2. Datos personales.
  3. Canaille: Abats, Casquería, Despojos, Frattaglie, Innerien, Menudencias, Menudos, Menuts, Odd Bits!, Offal, Orgaanvless, Tripe.
  4. Tomás Moro (Literatura y Ciencia de la Literatura).
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No, duerme profundamente. El comerciante cerr la puerta, y Douglas Stone avanz por el estrecho pasillo, mirando con sorpresa en torno suyo. No haba ni linleo, ni esterilla, ni percha de sombreros. No vio otra cosa que gruesas capas de polvo y tupidas orlas de telaraas por todas partes.

Sus firmes pisadas resonaban con fuerza por toda la casa en silencio, mientras suba detrs de la anciana por la tortuosa escalera.