Guía El día que España derrotó a Inglaterra (Crónicas de la Historia)

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Como se puede apreciar, los ingleses perdieron en tierra americana a buena parte de la flor y nata de la oficialidad. Indica Pembroke, en especial, que es absolutamente falso que la derrota se deba a las enfermedades pues la mitad de las bajas, contadas en miles, fue causada por los disparos españoles, es decir, por las acciones de combate en defensa de la ciudad, cosa en la que es difícil desacreditarlo porque el propio Vernon había elogiado el comportamiento valiente y heroico de Pembroke.

When I last saw the harbor of Cartagena , its surface was gray with the rotting bodies of our men, who died so rapidly that we could not bury them. The poor, weak farmers from our North American colonies died four men in five. La autoría de los textos se atribuye a Charles Knowles. Knowles, actuando por orden de Vernon, fue el responsable de dinamitar el Castillo Grande o de Santa Cruz, una de las fortificaciones de Cartagena de Indias que los ingleses se dedicaron a destruir cuando ya tenían la batalla perdida.

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Knowles fue quien realizó el segundo ataque a La Guaira y el ataque a Puerto Cabello, ya bajo órdenes de Ogle. Y Knowles era hombre fiel a Vernon. Así que, como actor de los hechos y testigo de las recriminaciones mutuas entre Vernon y los mandos de tropas inglesas, las publicaciones las redactó en tono crítico hacia el ejército y hacia Wentworth, salvando la actuación de la marina. La imagen corresponde a la segunda edición, de Otra de las voces que se alzaron y que coincidieron con las apreciaciones de Pembroke fue la de Tobias Smollett, escritor favorito de George Washington el primer presidente de EE.

En sus escritos, Smollett presenta a Cartagena de Indias como un terrible desastre inglés. Y da detalles sobrecogedores, como cuando explica que en algunos buques ingleses se ordenaba tirar los muertos al agua y los veían ser devorados por los tiburones. Conforme se va sabiendo la verdad, el gobierno inglés trata de justificar la derrota incluso falseando la realidad, como fue el intento de convencer a la población de que Cartagena estaba defendida por Pero a estas alturas ya es difícil de creer cualquier explicación. Europa, a donde había saltado la noticia, se asombra por la magnitud de la derrota.

La prensa fue acallada.

El día en que España acabó con los británicos - BBC News Mundo

Gran Bretaña silenció sus enormes pérdidas en Cartagena de Indias. Se quiso enterrar así la verdad de lo ocurrido salvando al mismo tiempo la moral y el honor de la Royal Navy. A pesar del intento inglés de ocultar la verdad, las noticias se extendían por Europa, donde se interpretó la derrota no ya como vergonzosa sino como realmente humillante. Se impuso, en definitiva, un silencio sepulcral. El día que España derrotó a Inglaterra. Incluso en objeto de burla. Las medallas fueron retiradas del comercio por el gobierno inglés, pero no consiguieron su completa desaparición.

National Portrait Gallery, Londres. Vernon El orgullo de España humillado por el almirante Vernon. En otra acuñación puede verse a Vernon sosteniendo su bastón de mando con el que señala la ciudad, con la flota inglesa a sus espaldas, y dice la leyenda: Admiral Vernon Vhinning the Town of Carthagena El Almirante Vernon tomando la villa de Cartagena. Otras medallas tienen leyendas por el estilo:. Vernon and Sr Chaloner Ogle took Carthagena El almirante Vernon y Sir Chaloner Ogle tomaron Cartagena , Spanish insolence corrected by english bravery La insolencia española corregida por la bravura inglesa , The forts of Carthagena destroyd by admiral Vernon Los fuertes de Cartagena destruídos por el almirante Vernon Todas por el estilo.

Hay treinta y nueve ejemplares distintos, si no me equivoco. Sin embargo, Vernon cayó en desgracia, fue relevado y expulsado de la Royal Navy en Vive, sin estrecheces, hasta el año , es decir, hasta 16 años después de los hechos ocurridos en Cartagena de Indias.

O casi. Vea un ejemplo, querido lector, cuando refiriéndose al ataque a Cartagena de Indias dice Mr. La flota puso sitio a Cartagena en la primavera de , pero atentos, amigos se retiró ante el temor de que llegasen refuerzos a socorrer la ciudad. Vista las cosas con el estilo y el prisma de Mr.

Pero nosotros no. No hemos sabido hacer eso. En España hay que frotarse los ojos al comprobar que si algo hemos hecho como los ingleses respecto a la Guerra del Asiento ha sido, precisamente, no hacer nada durante decenas de años y pasar de puntillas sobre el episodio de Cartagena de Indias. Nada, no se hizo nada.

La batalla que humilló a los ingleses y puso el Canal de la Mancha bajo control castellano

El trato que se le ha dado durante siglos a Don Blas de Lezo es el opuesto al trato dado a Edward Vernon, el reverso de la moneda. Lezo, vencedor en Cartagena de Indias, es víctima de las opiniones y juicios del virrey, quien se atribuye a sí mismo todos los méritos. Don Blas vive solamente tres meses y dieciséis días tras la victoria. Mientras que sus adversarios fueron encumbrados, Lezo fue olvidado. Y su familia se encontró en apuros y estrecheces.

Hay héroes que han pasado toda su vida sirviendo fielmente el interés general por encima del propio, luchando por su nación, por sus compatriotas, por sus ideales Hay héroes que mueren por su patria y son engrandecidos. Otros mueren dos veces: por su patria y en el olvido. Nada menos.

En lugar de formar parte de la historia de las grandes victorias españolas, la estrepitosa derrota inglesa se amortizó por la HIstoria a título de inventario, restando la gloria a aquellos que realmente la conquistaron. Debe ser una tradición hispana tratar de acabar con nuestros héroes y nuestros propios méritos. El que esto escribe cree que el no reconocer y no valorar lo nuestro es y ha sido uno de los males de nuestra nación.

Triste realidad. O muy poco. Así no es de extrañar que mientras que Vernon fue inmortalizado en Westminster, Lezo fue enterrado sin honores y cayera en el olvido. Pero volvamos a Para don Blas lo peor vino cuando Vernon ya se había marchado. Tras la victoria, los cartageneros le demostraron admiración y devoción, pero la alegría le duró muy poco al contrastar las muestras de afecto de la población con la indiferencia absoluta que le mostraba el virrey.

Don Blas no podía imaginar que el popular reconocimiento inicial fuera a caer en un olvido atroz, perpetrado por el virrey Eslava, que rumiaba rencores por los enfrentamientos habidos con Lezo. Se había guardado, rencorosamente, todas las desavenencias con Lezo y las críticas de este a sus decisiones. Informes y Diario con apariencia de haber sido escritos por personas distintas, serían enviados a España. Biblioteca Nacional de España. Al encargar su versión y redactarse en sus escritos las cosas de la forma en que se redactaron, se solapaban los tres motivos anteriores.

VIGILANDO LA PÓLVORA

Eslava buscó hundir a Lezo, incluso económicamente se le debían meses de atrasos , y solicitó castigo para el marino por insubordinación e incompetencia. Acusa al marino de haber puesto en peligro el desarrollo de las operaciones defensivas. También lo tildaba de cobarde y desobediente a sus órdenes. Daba a entender que Lezo presentaba cierto desequilibrio mental a consecuencia de su obsesión literaria manifestada por una desmesurada inclinación a la escritura. Es decir, daba de Lezo una imagen de persona en vías de locura.


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Pero el trato dado a Lezo le deshonra. Pero, por un lado, Eslava quiso llevarse todos los honores y, por otro lado, parece ser que nunca le perdonó al marino que cuestionase su plan de defensa y algunas de sus decisiones. La inquina española, amigos. Diario redactado por Pedro Mur a instancias del ministro José de la Quintana, para ser considerado oficial. En resumen, Eslava, hablando de sí mismo en tercera persona por boca de Pedro Mur, era alguien que estaba en todas partes, construía defensas y trincheras, dirigía operaciones de comando, situaba puestos de avanzada, daba indicaciones para el fuego artillero y ordenaba minuciosamente a todos los hombres disponibles a lo largo y ancho de la bahía cartagenera.

O, dicho en plata, Lezo estaba de visita. O sea, que pudiese publicarse. Es el Diario de todo lo ocurrido en la expugnación de los fuertes de Bocachica y sitio de la ciudad de Cartagena de Indias. Enterado Don Blas de la inquina del virrey, intentó preservar su honradez y conservar su prestigio labrado tras 40 años de servicio a los intereses españoles ver su biografía en el CAPÍTULO 13 con el cual se complementa el capítulo presente. Lezo quedó así desmoralizado y al borde de la depresión.

Quería irse de Cartagena de Indias, ser relevado para ser enviado a un nuevo destino. Decidió remitir a la península su Diario donde había ido detallando lo ocurrido y solicitó ayuda a sus amigos en la península para contrarrestar la malediciencia de Eslava.

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Tuvo que enviar el Diario a escondidas pues el virrey permanecía al acecho: había establecido una especie de censura alrededor de todo lo que tuviese que ver con Lezo y bloqueaba al marino los conductos de comunicación ordinarios. Archivo Histórico Nacional. En esta carta Lezo muestra apoyo incondicional a sus marineros, tanto como éstos siempre le habían tenido por admirado y respetado comandante.

Tristemente, en esa carta tuvo que escribir penosas palabras como estas:. Para entonces Don Blas ya estaba muy enfermo. Era el tifus el enemigo que estaba consumiendo su fatigado cuerpo.

El día en que España acabó con los británicos

La fatal enfermedad resultó ser para Lezo el enemigo invisible que consiguió lo que no había conseguido nunca un enemigo visible, fuese bereber, francés, holandés o inglés: derrotarle. Destituído, se le ordenaba presentarse en la península donde debía ser juzgada su actitud estando acusado de no haber cumplido con su deber. Don Blas de Lezo, marino invicto toda su vida, gran estratega defensor de Bocachica, uno de los responsables de la gran victoria, era ahora castigado.

Él mismo lo expresó claramente:. Para los defensores de Cartagena de Indias hubo parabienes, ascensos, reconocimientos. A Eslava se le concedió el título de marqués de la Real Defensa. El coronel de ingenieros Carlos Desnaux fue ascendido a brigadier. Para Don Blas, el silencio.

Sin el consuelo de acabar rodeado de su familia.